viernes, 13 de enero de 2012

Gas o carbón? Tu elijes




Las temporadas de vacaciones son propicias para pensar en comprar un asador, ya sea porque nos quedaremos en casa o bien porque nuestra salida amerita adquirir una buena parrilla para hacer de nuestros días de vacaciones momentos de buena comida y disfrutar el calor de una buena barbacoa.

Comprar un asador supone una serie de preguntas que debemos resolver analizándolas bajo la mirada de nuestras necesidades, tradiciones e inclinaciones. Hay hoy por hoy ofertas que van desde clásicas parrillas a carbón, con novedosos diseños, hasta vanguardistas asadores a gas, lo que supone de nosotros un análisis riguroso para realizar la compra adecuada.

Por eso hacer un paralelo entre las diferentes opciones de parrillas y asadores es una buena alternativa para que cada uno de ustedes sepa que se acerca más a las necesidades, requerimientos y gustos de cada uno.

Asadores de combustibles sólidos, desde carbón, leña, brickets o combinados y por otro lado los de gas, son las alternativas que analizaremos.

Asadores de lámina delgada, fijos hechos de ladrillo, cemento y acero. Los materiales de que están hechos los asadores dicen mucho sobre el resultado de lo que cocina en ellos. Un buen asador debe estar hecho de lámina de acero gruesa y preferentemente de acero inoxidable.

Para un asador a carbón es importante tener un recipiente para los trozos de carbón, que tenga buena ventilación y puedan introducir mas piezas sin tener mayores complicaciones.

La diferencia entre un asador, un smoker y un combinado es simple, un asador es para cocinar cortes de cocción rápida, el Smoker para cortes de cocción lenta y en el combinado se pueden hacer los diferentes tipos de cocción.

Ahora bien, hay diferencias de las que se hablan mucho en el campo de los asados, sobre todo quienes, más que la forma de un asador, defienden y difieren sobre, la cocción y sabor de la carne, pues se dice que cuando la fuente de calor que cocina los alimentos proviene de gas, el sabor y la textura es diferente a cuando proviene de carbón.

Sin embargo ambas maneras de asar, carbón o gas, son maneras tradicionales de asar y varían solo en el tiempo que demoran en llegar a una temperatura de cocción propia para los alimentos que se quieren asar.

Obviamente el carbón tiende a darle un toque especial y característico a la carne por su humo, pero tiene pros, como el olor que le impregna a quien cocina y a quienes están a su alrededor, además de que mancha o ensucia a quienes lo manipulan. El gas en cambio solo genera humo cuando se pone la carne, no mancha, no genera olores y pues obviamente ya existen cajas para generar humo que le de ese toque especial y característico que el carbón le da a la carne, sin necesidad de usarlo.

El carbón es inestable y requiere de un cuidado y desgaste de quien esta a cargo de un asado, porque se va consumiendo según la intensidad del calor, mientras que con un asador a gas se tiene el control todo el tiempo y el calor se ajusta manualmente.

En conclusión, el carbón es para quienes se arriesgan, les gusta lo tradicional, defienden el sabor y les gusta todo lo elaborado y luchado. Y para quienes consideran que todos los momentos son apropiados para asar carne, la mejor opción es un asador a gas, porque es tan simple como usar la estufa.

Pero hay quienes por tradición, gusto y placeres hacen de los asados casi su manera de vivir, para ellos lo mejor es un asador mixto, que funciona a gas y a carbón, justo para hacer de todo sobre un mismo lugar, con diferentes tiempos de cocción y alcance de calor.


Y tu… ¿cuál quieres?

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